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Terapia de piedras |
Uno de los factores causantes de mayor irritación en los dientes no se debe
a enfermedades tales como las caries o la parodontosis, sino que es una consecuencia
directa de éstas.
Estamos hablando del todavía hoy utilizado material de obturación Amalgama.
Está formado respectivamente al 50% por plata y mercurio. El mercurio es un
elemento altamente tóxico, su empleo en el sector industrial está severamente
controlado y sometido a múltiples requisitos legales en materia medioambiental.
!Este mercurio incorporado como amalgama en la cavidad bucal, no solamente
se libera en forma de gas al aplicar un nuevo empaste, sino también en cada
proceso de masticación!.
Después de inhalado, aumenta su concentración a largo plazo en el tejido corporal,
preferentemente en el cerebro y los conductos nerviosos, asícomo en el hígado
y los rinones.
En muchas personas, este mercurio presente en los dientes y en concentraciones
cada vez mayores en el cuerpo provoca gran número de efectos interferentes,
con posibles consecuencias como las abajo relacionadas.
Lamentablemente el mercurio también transita la placenta, es decir, que la
contaminación de mercurio del organismo de la madre pasa al feto causando cada
vez con mayor frecuencia costra láctea, Neurodermitis y alergias alimenticias
en los lactantes.
La asimilación de cantidades mayores produce de forma inmediata ceguera y parálisis, y conduce a la muerte. En cantidades inferiores, como las contenidas en la amalgama, provoca o favorece la aparición de numerosas enfermedades.
Los efectos son un drástico aumento de determinados síntomas, según la predisposición individual de cada persona.
Las bacterias y los hongos almacenan átomos de mercurio en sus paredes celulares (en el caso de los virus, el mecanismo aún se desconoce), resultando así más difíciles de reconocer para las defensas del organismo.
Como consecuencia, la evolución de las enfermedades infecciosas es más larga e intensa, a la vez que conduce con mayor frecuencia a la aparición de enfermedades de tipo crónico.
La amalgama presente como material de obturación en los dientes y, en consecuencia,
el mercurio almacenado en el cuerpo resta constantemente energías al organismo.
Esta contínua pérdida de energía sólo puede ser compensada por el organismo
durante un tiempo limitado.
En la medida en que esta situación perdure, así como al avanzar la edad, pueden
aparecer finalmente numerosos síntomas y cuadros clínicos resultantes del ya
mencionado principio del eslabón más débil de la cadena, causados por la subsistente
contaminación de mercurio.
Todas las enfermedades de índole crónica.
Alergias.
Deficiencias neurológicas: Disfasias, temblor, disfunciones de la memoria, reducción de la visión, trastornos visuales.
Migranas, cefaleas intensas.
Síntomas psíquicos (cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, depresiones)
Falta de energía, cansancio, falta de impulso, falta de concentración, vértigo, trastornos del sueno.
Neurodermitis, costra láctea, alergias alimentarias.
Trastornos digestivos, Colitis ulcerosa, Morbus Crohn.
Dolor reumático y de articulaciones, reducción de la movilidad.
Esterilidad, malformaciones.
Propensión a contraer infecciones, procesos patológicos de larga duración y evolución difícil.
Inflamaciones y modificaciones en la cavidad bucal.
Sabor metálico, corriente eléctrica en la cavidad bucal.
Encontrarámás informaciones sobre problemas causados por la amalgama, contaminación, desintoxicación, etc. AQUÍ.